Directa, agresiva, con juego de banda, llegada desde atrás, presión arriba y confianza. La tensa semana que acabó ayer con la clasificación para octavos ha servido para reestablecer jerarquías y volver a las esencias que hizo de Inglaterra una de las selecciones favoritas para el mundial.
Al parecer, cuando un grupo de jugadores ingleses se aburren, se convierten en entrenadores y malinterpretan la frialdad del seleccionador como un signo de debilidad. Capello tuvo siempre las ideas muy claras, hizo oidos sordos a John Terry (y a otros compañeros suyos que no se atrevieron a protestar), dejó en el banquillo a Joe Cole y hizo que Defoe acompañara a Rooney.
Pero quizá el cambio más importante ocurrió en la banda derecha y sobre todo en la cabeza de algunos futbolistas. Salió del equipo Lennon (que corre y centra mal) y metió a Milner (que corre, centra mejor y pasa), el mejor del partido. Por la derecha llegó lo mejor del ataque inglés, incluido el gol, un centro al que llegó Defoe antes que Suler. Y lo de la cabeza: la bronca pública de Capello a Terry sirvió para que se olvidaran las cuitas privadas y se pensara en el colectivo.
Gerrard cedió parte de su terreno a Lampard que le protegió, el del Liverpool entendió mejor su labor zidaniana desde la izquierda y Rooney se movió con generosidad. El equipo se sintió bien en el campo y se liberó de las cadenas psicológicas que la hacían peor selección de lo que es. Será quizá las cervezas que se han ido tomando los futbolistas, con moderación, en las últimas tres noches, incluida la anterior al partido.
Eslovenia se vio avasallada por el empuje y ritmo alto ingleses, y nunca pudo superar la avanzada línea de presión. Cada robo de balón hacía temblar a Handanovic y a los medios que perdieron muchos baloens en zonas peligrosas. Intentaron buscar en largo a Novakovic pero Upson y Terry supieron controlarle. La segunda parte fue un calco de la primera pero sólo un tanto separaba a los dos equipos lo que mantuvo la tensión.
Rooney (que se retiró enfadado y con problemas en el tobillo) golpeó el poste tras un nuevo pase desde la derecha pero los ingleses decidieron ponerle cabeza al partido: se dedicaron a controlar y esperar el final del encuentro. Así es la mejor Inglaterra: fuerza, banda, pegada y con un toque de Capello que le ayuda a leer bien los partidos. Igual es suficiente como me sugerió en la previa un jugador de los importantes: "si pasamos, nos irá bien en este mundial" . Después de lo de ayer, ¿apostaría alguien contra ello?